Capítulo 4
Era el fin para todos,
los policías empistolados nos iban a meter a la cárcel, o mientras, estábamos
por perder el viaje.
— ¡Me lleva!,
perderemos el vuelo—Exclamaba Betoben—¡Y todo por culpa de esta ciegote y
tontote!
En eso bajó el dueño
del carro que nos golpeó con cara de de preocupación:
— ¡Perdón!, pero usted
venía a gran velocidad y no pude frenar.
Betoben estaba muy
enojado y se bajó del auto para ver los daños y dirigiéndose al tipo dijo:
— ¡Vaya preparándose
para pagar todo lo que me arruinó!
El hombre estaba muy
preocupado, pero no por el choque... Qué extraño.
Me bajé del carro y me
asomé al suyo y vi a un hombre robusto y con muchas cajas.
En eso, se escucharon
patrullas que se acercaban y el conductor puso una cara más angustiadora, subió
a su coche y se dio a la fuga.